MEDITA…SER

Meditación es integración. Meditar es entrenar la mente, utilizando un estímulo en particular, para que ésta no se deje distraer por pensamientos, emociones o cualquier incomodidad física.

Nos permite ver la realidad tal y como es, y nos ayuda a comprender de forma consciente y más profundamente, lo que está sucediendo en el presente, ampliando nuestra mirada, incluyendo nuestra experiencia vivencial al completo, dándonos la oportunidad de abrirnos a la vida.

Meditar es poder sentir la infinidad de la mente y del espíritu, sin que nos dominen los pensamientos, simplemente es no identificarse con ellos.

Cuanta más comprensión profunda desarrollemos, más flexibles, tolerantes, compasivos seremos con nosotros mismos y por ende con los demás. La meditación nos permite cultivar nuestra mente, tomando conciencia de nuestras pautas inconscientes, pensamientos, palabras, emociones, comprendiendo en profundidad para poder cultivar, crear, nuevas formas de pensar y actuar, como la compasión, intuición, sabiduría, etc.

Con la meditación aprendemos a indagar conscientemente dentro de nosotros mismos, en lo más profundo, de esta manera podemos abrazar, acoger, nuestra propia humanidad. Cuando nos sentamos a meditar, nos sentamos con nosotros mismos, entramos en conexión con el presente.

Al hacernos conscientes, al observar, al “darnos cuenta”, dejamos de criticarnos con dureza, de auto-exigirnos, y empezaremos a sentir compasión por nosotros mismos, y por supuesto dejaremos de enjuiciar a los demás y comenzaremos a ser compasivos con ellos. Y es ahí donde comienza la armonía, reduciendo la tensión, el miedo la preocupación, donde la vida comienza a fluir y somos capaces de atender todo lo que nos sucede, sin tratar de huir, esconder y/o anestesiar, emociones incomodas.

Es un acto de Amor profundo, desde dentro hacia fuera, desde el todo que somos al todo del que formamos parte, desde nuestro microcosmos al macrocosmos que completamos y nos completa.

Muchas veces nos podemos sentir intimidados por no saber cómo meditar, o por no poder concentrarnos durante la meditación. Ese sentir es completamente normal. Sólo tenemos que continuar con la práctica y entender que forma parte del proceso de meditación. Con la práctica vas a ver que cada vez es más fácil entrar en los momentos de silencio absoluto o de concentración plena y paz.

Con la meditación, nos enraizamos en la vida.